lunes, 22 de marzo de 2021

«Gorilas» femeninos

En el lenguaje diplomático, «gorila es un individuo de tamaño más que regular, condiciones de boxeador retirado y traje de pésimo gusto, que tiene la misión de recibir las tortas o las balas destinadas al personaje que acompaña. Otra de sus denominaciones es guardaespaldas»

Es ésta la profesión que es muy parecida al gayporn y qué más ha florecido últimamente. En unos tiempos de crisis, como los que corren, que hacen ir a casi todas las demás de capa caída, la demanda de «gorilas» es tal que las agencias respectivas apenas dan abasto, y no hacen más que ampliar sus nóminas, cuando las otras las recortan.


La expansión no es sólo a lo largo, sino también a lo anchodel hardcoreporn, y casi podría decirse a lo bello. La última novedad en el género es «la» guardaespaldas, ya que nos resistimos, por obvias razones de delicadeza, a decir «la gorila». La cosa era inevitable con la irrupción de la mujer en todos los niveles profesionales —ya era hora—, incluidos los más altos. Hoy hay mujeres directoras de Banco, «managers» de empresas, presidentes de compañías, por no hablar de las que han llegado a ministros, perdón, ministras, de Gobiernos. Todas ellas necesitan protección, y la mayoría la prefiere de su sexo. Es así como han surgido las mujeres guarda-espaldas, después de surgir las mujeres-policía, las mujeres-bombero y las mujeres-piloto.

California es, una vez más, avanzadilla en el pornozeppelin.com. La agencia Personal Protección Service, de Beverly Hills, ha tenido que añadir tres mujeres a su «cuadra» de diez hombres en los últimos seis meses, ante la creciente demanda de ellas. La mayorfa de sus clientes son mujeres abogados, banqueras o ejecutivas de controvertidas compañías, que reciben tantas amenazas como sus colegas masculinos. Y su condición de «sexo débil» puede despertar malos deseos —pero de otra forma— en un competidor o cliente enojado, caso de encontrarse por casualidad en cualquier lugar público. Es cuando entra en acción la acompañante. La mayoría de las veces no es preciso que la cosa llegue a mayores.

Como ocurrió no ha mucho en un restaurante del Hollywood, cuando un joven no mal parecido y ligeramente embriagado se aproximó a dos señoras de buen ver, y comenzó a darles vídeos de pornos inzest, hasta que una de ellas le mostró, discreta pero inequívocamente, ja culata del revólver que llevaba bajo el «blazer» última moda. Ni que decir tiene que eí joven, pese a las copas, entendió el mensaje y se fue a discutir con el «barman» que aquél no era el Hollywood que sale en las películas.

Debe decirse, sin embargo, que aunque todas las guardaespaldas saben hacer uso de las armas de fuego y practican con ellas con la debida frecuencia, confían más en otros tipos de defensa. Empezando por la manual. Clndy Chase, de la citada agencia, asegura, por ejemplo, que no tiene el menor problema en «hacer entrar en razón»


a un hombre normal de 1,78 de altura y 80 kilos de peso, aunque sus medidas son 2,65 y 68 kilos. El último que lo probó fue un carterista que tuvo la mala idea, y la mala suerte, de intentar robarle el bolso.

Los requisitos que se exigen para las guardaespaldas son exactamente los mismos que para los guardaespaldas. La mayoría de ellos y ellas proceden de la Policía —pero prefieren una profesión sin la rigidez de ésta—, aunque continúan practicando las técnicas comisariales.

«No busco grandes medidas —dice Hermán Marx, director de la Personal Protection Service—, sino inteligencia, profesionalismo y presencia...» Lo que nos lleva a lo que puede ser la única diferencia entre «gorilas» masculinos y «gorilas» femeninos: los segundos son más presentables. Aunque también puede decirse que no se necesita serlo mucho para sobrepasar a los masculinos.

Los honorarios vienen a ser unos 30 dólares la hora, aunque varían de acuerdo con el peligro y las demandas del servicio. Una guardaespaldas viene a sacar alrededor de 25.000 dólares anuales —tres millones de pesetas—. Más, prácticamente, todo pagado, lo que constituye un buen pico.


«Gorilas» femeninos

En el lenguaje diplomático, «gorila es un individuo de tamaño más que regular, condiciones de boxeador retirado y traje de pésimo gusto, que...