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Sopn 105 hectáreas: Ejército Mexicano
A 6 kms. y nadie vio el narcopredio
sep-05
17
sábado
07:39 hrs.-
A pesar de que el plantío más grande de mariguana en la historia del Estado de Chihuahua se encuentra a escasos seis kilómetros de la cabecera de este municipio, nadie, ni autoridades, ni lugareños, ni el Ejército que ya había estado ahí, según informa la policía local, se habían percatado de su existencia

"Se oían los díceres, pero dónde se iba a imaginar uno que aquí en el municipio había una cosa de ésas", expresa la presidenta municipal, Rita Ontiveros Ramos, quien se dice sorprendida de la magnitud de la siembra, que según las autoridades castrenses alcanza una superficie de 105 hectáreas.

Ventura Terrazas Durán, exalcalde y hoy director de Seguridad Pública Municipal secunda: "Esta siempre ha sido zona de siembras, de plantíos chiquitos, pero ahora se fueron jefes. Fue un trabajo muy especial y muy inteligente, del que nadie nos percatamos", asegura.

El jefe policiaco se deslinda de toda responsabilidad: "La cuestión es que luego nos quieren cargar la viga a nosotros, pero yo tengo un diario en el que he registrado las veces que elementos del Ejército han andado por aquí en el municipio, mire usted", señala el funcionario mientras muestra un cuaderno de apuntes en el que tiene detalladas las fechas de las incursiones castrenses.

La alcaldesa y su jefe de policía coinciden en que Villa Coronado "ha sido un pueblo muy tranquilo" y aseguran que en los últimos meses no notaron la presencia de personas extrañas, ni situaciones en las que se alterara el orden.

Es más, aseguran que habitantes de este municipio no fueron contratados para las labores de siembra.

"La situación económica aquí es muy crítica, yo lo veo en la carnicería que tengo", dijo la presidenta municipal, mientras que el director de Seguridad Pública aseguró que en las pocas cantinas que tiene el pueblo "cada vez son menos los parroquianos que se ven".

Cuestionada en torno a si en su carácter de presidenta municipal no había recibido alguna denuncia de la presencia de este plantío, Rita Ontiveros lo niega rotunda e inmediatamente: "no hay quien se quiera meter en esto".

"Nadie lo quiere exponer, esto es peligrosísimo, es muy delicado. Es gente de fuera la que vino a hacer esto, no se sabe quiénes son y uno tiene su familia", expresa con marcada preocupación.

Coincidencia o eventos aparte, lo cierto es que hace 15 días, de la plaza principal de este lugar, justo enfrente de la oficina que ocupa la presidenta municipal, poco después de las dos de la tarde, fue "levantado" Tomás Ever Loya Campuzano, de quien hasta la fecha no se sabe nada.

El jefe de la policía asegura que "no hubo violencia. Llegaron en una camioneta dos personas, se bajaron, dialogaron un rato con este señor, se subieron los tres a la camioneta y desde entonces no se sabe de él".

Loya Campuzano tenía nueve años avecindado en este lugar y es propietario de un rancho cercano y fue catalogado como un ciudadano que no ocasionaba problemas.

UNA IMPRESIONANTE EXTENSION DE SIEMBRA

No hay que caminar mucho en vehículo para llegar al lugar donde se localizan los plantíos de mariguana.

Es más, cualquier lugareño da santo y seña de su ubicación y hasta recomiendan el mejor camino, "para que no se le maltrate su carro", dicen.

Sobre la recién construida carretera que lleva a la comunidad conocida como La Conquista, a escasos seis kilómetros de Villa Coronado, las humaredas de la quema que llevan a cabo elementos del Ejército Mexicano, indican el sitio exacto.

No son 200 metros de la cinta asfáltica, por un reducido camino de terracería, los que hay que recorrer para llegar a las siembras, localizadas en unos predios del ejido La Conquista Agraria.

Pero antes, hay que sortear un retén de militares, que deben recibir órdenes superiores antes de permitir el paso. La tardanza para la autorización duró más de una hora.

Finalmente un mayor de apellido Vergara autorizó el ingreso al reportero.

Al ingresar la vista es impresionante.

El verde olivo de los 160 elementos del Ejército que trabajan en la tumba y quema de la mariguana, se confunde con el verde cannabis.

La simple vista no es suficiente para alcanzar a ver dónde terminan los sembradíos y las matas de mariguana alcanzan una altura superior a los dos metros.

Estaban listas para cosecharse.

El panorama es contrastante. A unos cuantos metros, una extensa siembra de frijol languidece ante la falta de agua, igual que las matas de una siembra de sorgo que por falta del vital líquido están achicharradas.

Pero la mariguana está verde y frondosa.

Los responsables de su siembra utilizaron tres pozos para su riego y con un sistema de riego por cintilla, suministraron agua a las matas.

Incluso emplearon plaguicidas para combatir el gusano cogollero que comúnmente ataca al maíz y el sorgo, según se observaron algunos recipientes en la orilla de las siembras.

Hay cuando menos tres campamentos dotados de secaderos recién construidos. La madera y la lámina nueva así lo indican. Todo estaba listo para la cosecha y el secado de la hierba.

Los 160 elementos del Ejército, pertenecientes a dos batallones, tienen dos días en labores de tumba a base de machetes y se estima que cuando menos durarán tres días más para concluir esta ardua labor.

Mientras tanto, camiones del Ejército llegan cargados de madera y leña seca que sirve para encender las fogatas en las que se quema la mariguana, en un trajinar que parece interminable.

El humo invade el campo, el olor a mariguana verde y quemada no sólo es penetrante, sino asfixiante.
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